Estereotipos sociales

Mujer: Sutil, sencilla, simple, única e incomparable. Cada una tiene un valor inmenso que pretende ser opacado por una sociedad que nos subestima, critica, juzga y condena por no seguir los estereotipos de una generación marcada a la antigua. No está mal lo que hacemos, nos movemos por nuestros sentimientos, emociones; somos más libres. Cada mujer es un mundo lleno de cosas hermosas por descubrir, un mundo donde hasta lo más sencillo nos maravillará; es ahí donde está nuestro valor y esencia, lo que somos, como somos y lo que hacemos, sin importar cuantos errores cometamos o cuantas veces nos equivoquemos, nuestra esencia será la misma, la misma desde niñas, la misma que ha ido creciendo y madurando con el paso de los años y aún así lo seguirá haciendo. Miles de mujeres viven sus días de manera distinta, miles de mujeres tienen ideales distintos, pensamientos separados sobre lo que quieren hacer y quieren llegar a ser, unas madres, otras prefieren no serlo, otras tal vez se encaminen hacia una vida profesional realizada, una vida que les permita sostenerse económicamente, no necesitar de alguien que lo haga y otras tal vez, por caminos distintos piensan que su felicidad va más ligada a un arte. Todas somos distintas, pero hay algo que todas usamos, desde las más pequeñas hasta las más adultas, todas las mujeres usamos una máscara, así es como nos enfrentamos al mundo, así nos enfrentamos unas a otras. La máscara promete perfección, oculta nuestros defectos, esos que para otros pueden ser nuestras mayores cualidades y lo que nos haga destacar entre tanta gente en el mundo entero. Vivimos llenas de miedo por lo que pueda pasar, por no seguir los lineamientos que desde pequeñas nuestras madres nos enseñaron, estereotipos tales como “virgen hasta el matrimonio”. No está mal para las que lo deseen hacer, pero tampoco está mal para las personas que decidieron no hacerlo de esa manera, no somos perfectas, nunca lo seremos, por más linda que seas físicamente, por más cirugías que alguna pueda tener, retoques, extensiones o miles de procedimientos que prometen cambiar a una persona y acercarla al ideal de belleza que nosotros mismos hemos creado. Ustedes y yo generamos la destrucción entre la comunidad femenina, porque muchas no entienden el daño que pueden causar o la repercusión que tengan en su amiga o compañera, por eso nuestra mejor elección siempre es recordar nunca quitarnos la máscara, solo si traemos otra puesta. Vivimos nuestros días con la sonrisa siempre a la vista, pero con miles de tristezas y enredos en la cabeza, miles de preocupaciones, depresión y ansiedad, no revelamos nunca quien somos, es nuestro mayor secreto porque lo que en realidad pensamos es que nadie quiere ver nuestro verdadero yo. Vivimos llenas de recuerdos; nos matan, nos vuelven locos, nos dañan, son una manera de aferrarse a la verdad y no olvidar lo que realmente sucedió. El problema realmente es que los recuerdos son como sueños y nos cuentan las cosas sobre nosotros, estemos listas o no para enfrentarlas, estemos listas o no para superarlas. Somos más que esos recuerdos, somos más que las equivocaciones, somos alegría, somos luz en medio de la oscuridad, que nadie te haga sentir menos por tu personalidad, tu manera de vestir, cantar, bailar o expresarte con los demás, recuerda que ese es tu verdadero yo, las demás personas si lo quieren ver; es lo que te hace diferente, te hace destacar. Nunca olvides que eres original y no tienes que seguir un modelo de belleza, por que eres tu y con eso basta, con tu dulzura y nobleza, eso es lo que realmente te hace especial y bella. (los hombres son geniales y maravillosos también, pero las mujeres tienen más complejos he inseguridades, por eso este escrito va dirigido a ellas).

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