La pequeña Ali
Creo que ya no queda
nada, por más que intentaba luchar, siempre era yo la que salía lastimada,
siendo yo…
No soy nada, mi vida
está destrozada, está rota, vacía. Me encuentro en un constante ir y venir de alegría,
tristeza; la vida se ha empeñado en ubicarme en aquel pedazo negro y oscuro, donde
la princesa guerrera que consideré ser algún día, no encontraba salida a la desolación
inmensa de su vida. – pensó Ali
Ella tan solo quería,
gritar muy fuerte, ser libre. Quería más que eso, salir corriendo de este mundo
tan extraño para sí misma, el cual rompió su corazón de niña en mil pedazos. No
se quería aferrar a nada, cantaba y escuchaba música simplemente para poder
llorar un poco más e identificarme con esas letras de canciones que dicen todo
sin saber nada. Ali quería sentirse liberada de esta horrible situación indeseada
para cualquier persona. Las palabras para ella habían quedado como marcas, es decir,
como tatuajes, imposibles de quitar al igual que los momentos cuando se tiene
una memoria tan buena como la de ella.
Solo quiero que esta
gran tormenta se acabe, ya que no entiendo, ¿porque si algún día me considere
fuerte, hoy soy la persona más débil y frágil con mis sentimientos? Me estoy
llevando a la destrucción y tan solo quiero estar sola, refugiándome en aquella
habitación, en aquella esquina, relatando una historia con un final no tan
alentador. Quisiera que fuera lo contrario. - comentó Ali
Como todas las
personas, Ali considero buscar una manera para desahogarse y calmar ese gran
dolor que la hacía prisionera, siendo una chica particular y diferente a las
demás, se refugió en la oscuridad con un lápiz y una hoja en blanco para
expresar aquella odisea que la aquejaba.
Finalizó diciendo lo
siguiente entre lágrimas y murmullos.
-Solo espero que
aquel amor, el amor de mi vida, el primero y único, esté feliz y que entre toda
esta situación pueda lograr el mayor éxito para su vida.
Creo no poder
escribir una carta, porque no quiero lastimarme aún más con sus respuestas frías
y cortantes, no quiero sufrir más. Manifiesto que todo fue muy bonito, pero
ahora él se fue, me dejó y sus palabras se quedaran de por vida clavadas en mi corazón,
esas palabras que me hirieron profundamente, pero que, a la vez, fueron la más
hermosas y dulces. – expresó Ali.
Ahora ella, no es ni
siquiera la niña triste y soñadora, en este momento, ella se ha convertido en
una persona frágil e insegura de sí misma, lastimosamente como una persona muy
sabia lo dijo algún día: “Se gana o se pierde”.
Ali pensó salir victoriosa
en aquella lucha de amor, pero ahora, es una perdedora más hundida en un mar de
lágrimas.
Comentarios
Publicar un comentario