Creo que ya no queda nada, por más que intentaba luchar, siempre era yo la que salía lastimada, siendo yo… No soy nada, mi vida está destrozada, está rota, vacía. Me encuentro en un constante ir y venir de alegría, tristeza; la vida se ha empeñado en ubicarme en aquel pedazo negro y oscuro, donde la princesa guerrera que consideré ser algún día, no encontraba salida a la desolación inmensa de su vida. – pensó Ali Ella tan solo quería, gritar muy fuerte, ser libre. Quería más que eso, salir corriendo de este mundo tan extraño para sí misma, el cual rompió su corazón de niña en mil pedazos. No se quería aferrar a nada, cantaba y escuchaba música simplemente para poder llorar un poco más e identificarme con esas letras de canciones que dicen todo sin saber nada. Ali quería sentirse liberada de esta horrible situación indeseada para cualquier persona. Las palabras para ella habían quedado como marcas, es decir, como tatuajes, imposibles de quitar al igual que los momentos cuando se ti...
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